miércoles, 8 de abril de 2020

Crisis para la clase media




Por: Rosario Espinal

En los últimos 50 años, la mayoría de los países del mundo han visto coincidir dos procesos que parecerían incompatibles: el crecimiento de la clase media y el crecimiento de la desigualdad socioeconómica. Para América Latina, el proceso de crecimiento de la clase media ha sido particularmente notorio en las últimas dos décadas.

Según el informe Panorama Social de América Latina 2019, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el año 2002, el 70.9% de la población latinoamericana pertenecía a estratos bajos, el 27% a estratos medios y el 2.1% al estrato alto. Para el 2017, el porcentaje de la población en estratos bajos se había reducido a 55.9%, la de estratos medios había aumentado a 41.1% y la de estrato alto a solo 3%. El mayor crecimiento porcentual se produjo en el estrato medio-bajo, de 14.4% en 2002 a 20.9% en el 2017, y en el estrato medio-medio de 9.5% a 15.7%. O sea, la clase media creció en la región, pero en condiciones vulnerables.

PublicidadEl “boom” de las materias primas circa 2008-2010 generó amplios recursos en muchos países de la región, sobre todo en América del Sur, mientras en otros países como la República Dominicana, la prosperidad en las economías desarrolladas después de la Gran Recesión de 2008 contribuyó al flujo de recursos por el aumento en las remesas, el turismo y las exportaciones.
En el caso dominicano hubo además 15 años consecutivos de estabilidad macroeconómica y crecimiento (2005-2019), que, aunque no trajeron prosperidad a muchos en los estratos bajos, si ayudaron al crecimiento de las capas medias, como indican para la región los datos antes señalados.

Sectores como la economía del entretenimiento (restaurantes, bares, resorts), medios de comunicación y redes, profesionales diversos, pequeñas y medianas empresas, y la gestión inmobiliaria y financiera contribuyeron al “boom” de la clase media dominicana.

Todos estos sectores serán negativamente afectados por la nueva economía que generará el coronavirus, ya sea porque la población restrinja el gasto al consumo necesario, o porque las nuevas prácticas de distanciamiento social modifiquen patrones de socialización y diversión.

Otro asunto para considerar en el caso dominicano es la reducción del flujo de remesas. La gran migración dominicana se encuentra en zonas del mundo muy afectadas por el coronavirus: Estados Unidos y Europa. Las remesas constituyen el principal ingreso complementario para muchas familias dominicanas. Una reducción en el flujo de remesas empobrecerá muchos hogares dominicanos que se han colocado en estratos medios gracias a esas entradas. La CEPAL estima que la tasa de pobreza para la población en hogares dominicanos que reciben remesas aumentaría cerca de un 30% si dejaran de recibirlas.

A todo lo anterior hay que agregar las restricciones que vendrán eventualmente al gasto público en tanto los ingresos fiscales del Estado se reducirán con la desaceleración económica, mientras la capacidad de endeudamiento estará más restringida por el menor flujo de divisas que tendrá el país.

En el 2018, la encuesta de Latinobarómetro preguntó en todos los países de la región sobre la autoidentificación de clase social. En la República Dominicana el 42% se autoidentificó de clase media, comparado con un 37% para toda la región. Esa clase media enfrentará en los próximos meses una difícil situación económica, y la dificultad para rehabilitar rápidamente sectores como el turismo augura un período prolongado de precariedad económica en el país.

Se necesita optimismo para enfrentar la crisis, es verdad, pero también realismo y ajustes.

Los 20 mejores cuadros rusos de la Segunda Guerra Mundial.

ALEXANDRA GÚZEVA
Qué haces durante la cuarentena?Algunos rusos están tan aburridos que han creado un pasatiempode lo más inusual
.
Los 20 mejores cuadros rusos de la Segunda Guerra Mundial. 

“Autorretrato en el baño” Zinaída Serebriakova
“La bebedora de absenta”, Pablo Picasso
“Tiempo de descanso”, Giuseppe Dangelico
“Madonna Sixtina”, Rafael
“El actor Otani Oniji en el papel de Yako Edobei”, Tōshūsai Sharaku.
“Retrato de una dama”,Rogier van der Weyden
“Retrato de una dama con perro”, Bronzino
“Judit”, Giorgione
 “Composición VIII”, Vasili Kandinski
La Gioconda
“Lady Godiva”, John Collier
“Marco sobre la mesa del desayuno de la Reina”, Charles Burton Barber
“Retrato de Adele Bloch-Bauer”, Gustav Klimt
“Medusa”, Caravaggio
Ilustración del libro medieval “Canon de la medicina”, de Avicena
“Vaca con paraguas”, Mark Chagall
“La duquesa fea”, Quinten Massys
“Niña con melocotones”, Valentín Serov
Diego Velázquez. El triunfo de Baco

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El drama del covid-19 en Nueva York,

Coronavirus: el drama del covid-19 en Nueva York, una ciudad con las morgues repletas y hospitales de campaña
Gerardo Lissardy
BBC News Mundo, Nueva York
Cementerio en Nueva York.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas solicitudes de servicios en los cementerios de Nueva York se han disparado debido a la pandemia de covid-19.
Philip Tassi advierte que el cementerio donde trabaja está desbordado de pedidos, pero aquí no hay tiempo para pausas: el gobierno de Nueva York acaba de anunciar que entre el lunes y martes se registró un nuevo récord de 731 muertes por el coronavirus en el estado.
"El número de solicitudes de entierros y cremaciones que tenemos está subiendo 300% probablemente", dice Tassi sobre el camposanto de Ferncliff en Westchester, pocos kilómetros al norte de Manhattan.
Por ese crematorio pasan ahora hasta 20 cuerpos en jornadas laborales de 16 horas, los siete días de la semana. Pero incluso así, operando al máximo de capacidad, la agenda está colmada hasta fines de la próxima semana.
La historia se repite en otros lugares de Nueva York, el epicentro de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos, el país con más casos confirmados de covid-19 en el mundo.
"La mayoría de los cementerios no tienen unidades de refrigeración para una pandemia. Entonces, el problema más grande ahora es que no tenemos almacenamiento refrigerado para mantener los cuerpos aquí por largos períodos".
Así lo señala Tassi, quien preside la Asociación de Cementerios del Estado de Nueva York y trabaja desde hace 23 años en el sector.
Las funerarias también están rebasadas, y las autoridades han enviado decenas de morgues móviles o tráilers con refrigeración a hospitales y otros puntos de la ciudad para evitar que los cadáveres se acumulen sin un lugar que los reciba, como ha ocurrido en otros países golpeados por el virus.
"Nunca he visto algo así en toda mi vida, esta cantidad de personas que pueden fallecer en un período tan corto", le dice Tassi a BBC Mundo. "Ni en el 11-S teníamos el número de cuerpos que tienes con esto", sostiene en referencia a los atentados de 2001 en la ciudad.
Un cuerpo de muerto por coronavirus en Nueva York es llevado a una morgue móvil.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionVarios cuerpos de muertos por coronavirus en Nueva York son llevados a morgues móviles.
De hecho, aquellos atentados que EE.UU. considera el "mayor ataque terrorista" de su historia mataron 2.753 personas en Nueva York.
Pero ese saldo mortal fue superado oficialmente esta semana por el coronavirus, que se ha cobrado más de 3.200 vidas en la ciudad y 5.489 en todo el estado.

El virus y la ciudad

La pandemia ha transformado Nueva York: nunca la ciudad estuvo tan quieta y callada por tanto tiempo, al punto que puedes cruzar sus avenidas sin esperar a que el semáforo se ponga en verde o escuchar una moneda caer en la acera desierta.
El silencio apenas se rompe cuando pasa alguna ambulancia con la sirena encendida.
O a las siete de la tarde de cada día, cuando los neoyorquinos ovacionan desde sus ventanas a los trabajadores de salud que combaten el virus y la ciudad parece recuperar su espíritu bullicioso por un par de minutos.
Calles de Manhattan semi desierta por las medidas tomadas para contener el virus.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas calles de Manhattan están semidesiertas por las medidas tomadas para contener el virus.
Las autoridades locales extendieron al menos hasta el 29 de abril el cierre de escuelas y comercios no esenciales, así como la prohibición de reuniones, con multas de hasta US$1.000 previstas para los infractores.
Aunque la policía no controla de forma ostensible el desplazamiento de personas, los 8,6 millones de neoyorquinos han acatado en gran medida el pedido de que permanezcan en sus domicilios todo el tiempo que puedan.
La emergencia sanitaria es imposible de soslayar, incluso para quien va a ejercitarse un rato a Central Park.
Un hospital de campaña instalado allí por una organización religiosa humanitaria recibe decenas de pacientes de covid-19, y ver esas carpas blancas sobre el césped de esta ciudad rica puede estremecer.
Hospital de campaña para pacientes con coronavirus en el Central Park de Nueva YorkDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn el Central Park de Nueva York se instaló un hospital de campaña para pacientes con coronavirus.
También han comenzado a convertir en hospital la catedral de San Juan el Divino, en Manhattan, considerada la mayor iglesia gótica del mundo.
Y los militares han transformado el centro de convenciones Javits, en la misma isla, en otro nosocomio temporario con 2.500 camas disponibles.
El objetivo es aumentar la capacidad de atención médica, que está al límite en un estado con más de 138.800 casos confirmados de coronavirus y más de 17.400 personas hospitalizadas por la enfermedad.
El presidente Donald Trump autorizó además esta semana que un buque hospital militar que envió a Manhattan comenzara a recibir pacientes de covid-19.
Pero, en otra muestra de que la enfermedad se expande sin control, la Marina de EE.UU. informó el martes que un tripulante de ese barco, el USNS Comfort, está infectado de coronavirus y otros fueron aislados preventivamente.
Buque hospital naval USNS Comfort enviado a Nueva York por coronavirus.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionUn tripulante del buque hospital naval enviado a Nueva York dio positivo en un test de coronavirus.
Pese al récord de 731 muertes que registró el estado de Nueva York de lunes a martes, el gobernador Andrew Cuomo indicó que se han desacelerado las hospitalizaciones y el pasaje de pacientes a cuidados intensivos por el virus.
Esto enciende una luz de esperanza.
Cuomo sugirió que, gracias a las medidas de distanciamiento social, Nueva York podría estar alcanzando una meseta en su curva de hospitalizaciones.
Sin embargo, aun es demasiado pronto para saber qué pasará.
"Todavía no estamos haciendo lo suficiente para saber cuántas personas están infectadas", señala Theodora Hatziioannou, profesora asociada de virología en la Universidad Rockefeller en Manhattan.
"Entonces, predecir que el pico es esta semana, la próxima o la siguiente es imposible en este momento", le dice Hatziioannou a BBC Mundo.

"Nuestras vidas cambiaron"

También han surgido advertencias de que la cantidad de muertes por coronavirus en Nueva York puede ser mayor que la cifra oficial.
El concejal Mark Levine, presidente de la comisión de salud de la ciudad, indicó que las muertes en domicilios privados se han multiplicado por 10 respecto a tiempos normales, hasta alcanzar entre 200 y 215 por día.
"Seguro que casi todo el aumento es gente con coronavirus. Pero no todos se cuentan de esa manera", tuiteó.
Andrew CuomoDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionAndrew Cuomo, el gobernador de Nueva York, indicó que las medidas de distanciamiento social parecen dar resultado.
Levine también causó estupor esta semana al indicar que pronto se comenzarían a realizar "entierros temporarios" de víctimas de coronavirus en Nueva York, aunque luego aclaró que se trata de un plan de contingencia a descartar si el número de muertes cae lo suficiente.
El alcalde Bill de Blasio admitió el lunes que puede haber un plan de ese tipo, pero negó que vayan a producirse entierros en parques. Y su portavoz indicó que en cambio podrían realizarse en Hart Island, una isla en el Bronx.
Lo cierto es que el virus traza un nuevo paisaje sombrío en esta ciudad opulenta, que dejaba en el pasado la pesadilla del 11 de septiembre.
"El 11-S fue un evento terrorista y esto nos aterroriza, nos consume todos los días, estemos en el trabajo o en casa con nuestras familias: parece que nos habla todo el tiempo, que hablamos de eso todo el tiempo", reflexiona Phil Suarez, un paramédico que colaboró en los esfuerzos por rescatar víctimas de los atentados en 2001.
Suarez también atendió heridos de guerra en Irak en 2017 y trabajó en desastres, pero asegura que el coronavirus lo ha vuelto "mucho más cauto" en su labor, que se incrementó sensiblemente en Nueva York.
"Antes nos acercábamos a un paciente sin guantes, lentes ni máscara, pero ahora tenemos que protegernos por completo", le explica el paramédico a BBC Mundo.
"Nuestras vidas", dice, "probablemente cambiaron de forma drástica desde hace un mes".
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